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Renovado pedido de verdad y justicia

Ofelia Villar, madre de una de las jóvenes asesinadas en 1997, encabezó una movilización por el centro de la ciudad, que se realizó en sentido contrario a la circulación. Hubo un centenar de personas.

No se registraron disturbios, aunque el momento más tenso se vivió frente a la Comisaría Cuarta cuando pintaron las paredes.
 
Ofelia Villar, madre de Verónica, una de las jóvenes asesinadas en el primer Triple Crimen, fue acompañada ayer por la tarde por unas cien personas que bajo el lema “¿Cuánto poder hay que tener para asegurar 15 años de impunidad?” marcharon por la ciudad en reclamo de justicia.
“Hace 15 años, tres jóvenes, estudiantes con muchos proyectos por delante y con muchas ilusiones, salieron a caminar y nunca volvieron. Por eso hoy nos encontramos acá. En cada gesto, en cada sonrisa, están las expresiones de ellas. No las vamos a olvidar porque vamos a seguir levantando las banderas de María Emilia, Paula y Verónica para pedir justicia por ellas”, expresó Ofelia.
La manifestación comenzó en la esquina de Sarmiento y 9 de Julio. De allí comenzaron a caminar por las arterias principales rodeando la plaza de la justicia. Pero la manifestación tuvo una particularidad que pocas tienen y que dejó entrever una marcada postura social: marcharon en sentido contrario al de las calles.
A medida que avanzaban, los automovilistas que circulaban por la zona debieron tomar otro camino para continuar con su destino.
Al pasar por la Comisaría Cuarta expresaron su repudio por el accionar policial escribiendo en las paredes de la unidad: “Basta de impunidad, policía cómplice”.
A lo largo de la movilización también dejaron inscripciones como ésta en las paradas de colectivo y en algunas veredas.
Organizaciones como la Multisectorial de Mujeres de Cipolletti, Hijos Alto Valle, grupos de teatro, de danza contemporánea y de percusión también participaron del reclamo de justicia.
En ningún momento dejaron de escucharse los tambores que dieron inicio a la movilización.
Además actuó el grupo “Danza por la Memoria”, que hizo una representación de lo que interpretan que sintieron los familiares de las jóvenes al enterarse que habían sido asesinadas.
“Quisimos transmitir el dolor que sentimos por las chicas y que ese sentimiento fue el que nos unió y que nos hizo cada días más fuertes. El apoyarse en el otro nos da la fuerza para seguir luchando por esta causa”, comentó una de las integrantes del grupo de danza.
 
Sin respuestas

La movilización finalizó frente a la Plaza de la Justicia donde integrantes de diferentes organizaciones expresaron algunas palabras.
“Tenemos la certeza de que es en la calle y no entre las paredes de un juzgado donde la justicia y la memoria confluyen; sólo socializando la lucha y combatiendo la indeferencia es que la justicia encontrará su eco”, comentó uno de los integrantes de Hijos Alto Valle.
Antes de finalizar el acto, Villar dijo que “denunciamos que hay una policía, un gobierno y una justicia cómplice. Pedimos que la causa no se cierre y que la gente nos siga acompañando en este reclamo".
Por último, concluyó: "Los gobernantes que estaban cuando asesinaron a las chicas son responsables porque ellos son los que nos tienen que dar respuestas que aún no hemos tenido”.

Un quiebre en la historia de la ciudad

Hace 15 años atrás los cuerpos de las hermanas María Emilia y Paula González y su amiga Verónica Villar fueron encontrados en cercanías de las vías. Las tres jóvenes habían sido vistas por última vez el 9 de noviembre de 1997 cuando salieron en el auto de Ulises González para dar un paseo por calle San Luís.
Cerca de las 22, cuando ninguna de ellas regresó, salieron a buscarlas pero sólo encontraron el auto, que estaba estacionado en el barrio Magíster. Las hermanas fueron asesinadas de los disparos que recibieron en sus cabezas; mientras que Verónica Villar murió asfixiada.
En 2001, la Cámara Segunda de General Roca condenó a Claudio Rodolfo Kielmasz a prisión perpetua y a Hugo Guillermo González Pino a 18 años de prisión. Pero en 2002 el STJ anuló la sentencia de Pino, quedando en libertad, y confirmó la de Kielmasz, quien continúa tras las rejas.
Pese a que la Justicia condenó a uno de los culpables, los familiares no dejan de exigir que se encuentre al resto de los responsables, ya que Kielmasz fue condenado como partícipe necesario y no como autor.
Este fue el primer triple crimen que marcó a toda una ciudad que hoy no encuentra respuestas y que sigue pidiendo justicia por Maria Emilia, Paula y Verónica.

Para la familia González será el último acto

El desgaste y el dolor que ha sufrido la familia González han sido sin lugar a dudas causas suficientes para tomar la decisión de realizar hoy el último acto en reclamo de justicia por las jóvenes brutalmente asesinadas.
La convocatoria es para las 19.30 en el anfiteatro del Parque Rosauer. Estará encabezada por Ulises González, padre de Paula y María Emilia.
“El acto de hoy será el último de la familia González. Hemos llegado a esa conclusión porque a medida que pasa el tiempo hemos notado el desgaste que produce esto. Cada marcha es regresar a ese momento y nos lleva a estar en un estado emocional que nos afecta”, explicó Ulises.
Es por esto que hoy será, quizás, la última vez que se lo vea en público. Desde hace un tiempo y por recomendación médica decidió alejarse y fue así que junto a su mujer se  radicaron en El Bolsón.
“Tuve unos problemas, sobre todo de presión; una cosa que no me había ocurrido cuando pasó el crimen empezó a aparecerme ahora. Fui a consejo médico y me dijeron que la mejor forma de salir adelante era alejarme. Nos gusta mucho donde estamos, hemos venido nada más que por el aniversario”, concluyó Ulises.

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