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Preocupa la falta de camas en terapia intensiva

En el hospital cipoleño sólo hay cinco plazas para el cuidado de pacientes con patologías severas. La última semana, un enfermo permaneció más de 24 horas con respirador artificial internado en la guardia.

Los últimos días la situación se agravó por el corte de prestaciones de PAMI, lo que impidió la atención de mucha gente en clínicas privadas.

Con los años la situación demográfica de Cipolletti cambió significativamente, percibiéndose un crecimiento acelerado tanto desde el punto de vista poblacional como desde el de servicios.
Para acompañar ese ritmo constante de expansión es que se inauguró, en el 2005, el nuevo Hospital Pedro Moguillansky, ubicado en Naciones Unidas, entre Venezuela y Arenales.
Allí, además de contar con más espacio que en el viejo edificio, ubicado en Fernández Oro y Sáenz Peña, se dispuso de mejor tecnología y un mayor plantel médico, por el que se comenzó a brindar una prestación de más calidad.
Es lógico que a una sociedad que crece rápidamente se le brinden servicios cada vez más eficientes y abarcativos, para evitar que el colapso del sistema público y que un sector importante de la población quede desguarecida. Sin embargo, el nuevo nosocomio contó, desde un principio, sólo con cinco camas de internación en terapia intensiva, la misma cantidad que en su antiguo lugar. Esto, según se previó, sería algo provisorio, y se iría actualizando con el tiempo.
Al presente, la situación continúa siendo la misma en cuanto a las plazas, con el agravante de un hospital que cuenta cada vez con un número mayor de pacientes.
Esto genera que la cantidad de camas en la terapia sea inferior a la demanda, por lo que en muchas ocasiones es inevitable trasladar a enfermos a clínicas privadas, tanto de esta ciudad como de localidades cercanas.
Pero hay ocasiones en los que estos centros de salud también ven sobrepasada la capacidad de internación y no pueden hacerse cargo de la demanda del hospital público cipoleño.
Esta situación se vivió durante la última semana. En esta oportunidad, se sumó el problema del corte de prestaciones por parte de PAMI, lo que motivó que dos de los tres sanatorios locales no recibiesen pacientes afiliados a la obra social de los jubilados argentinos.
Esto generó, por ejemplo, que un paciente que requería un cuidado intensivo, debido a la gravedad de su estado de salud, permaneciera durante más de 24 horas con respirador artificial en la guardia, que dicho sea de paso, también se encuentra desbordada.
Este hecho fue admitido por la directora del nosocomio, María Luz Riera, quien aseguró que no es la primera vez que sucede, y que en los últimos meses se está repitiendo con mayor asiduidad.
Según explicó la doctora, al contar con un espacio reducido, se resuelve un orden de prioridad según la gravedad de cada enfermo, y así se los destina a la terapia o a otro sector.

Una solución posible
“Hay una sobresaturación y en esta oportunidad se vio agravada porque el PAMI tiene cortada las prestaciones, lo que genera que todo venga a parar al hospital”, indicó Riera.
La máxima autoridad del hospital, a su vez, destacó el trabajo interinstitucional que se viene realizando con centros médicos cipoleños, de Roca y de Neuquén, aunque asegura que hay casos en los que los privados no reciben pacientes sin obra social, provocando una importante congestión de pacientes en el servicio público.
Para Riera la solución es posible. Contar con más camas, inaugurando una terapia intermedia, sería una opción que daría más aire. “No puede ser que después de tantos años, con tanto crecimiento de la ciudad, sigamos teniendo cinco camas de terapia”, reflexionó.
Pero el incremento de las plazas debería ir acompañado, asimismo, de más profesionales. “Necesitaríamos incorporar alrededor de ocho enfermeros y dos médicos. Sabemos que para este año va a ser muy difícil, pero esperamos que en poco tiempo se pueda concretar”, finalizó la doctora.

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