El clima en Cipolletti

icon
12° Temp
28% Hum
LMCipolletti

Pese a las amenazas, nunca dejó de buscar

Judith Cairoli de Almirón nunca ha dejado de luchar. Las desapariciones de su hija Mónica y de su yerno Enzo Lauroni en Cipolletti, ocurridas el 8 de agosto de 1977, han marcado con un dolor intenso su vida, pero también con una sed de verdad y justicia que jamás ha perdido, pese a las amenazas, pese a las postergaciones, pese a la impunidad de tantos años.
Residente en Buenos Aires y jubilada del Poder Judicial, Judith considera que uno de los dos represores que secuestraron a su hija era el temible Raúl Guglielminetti, siniestro personaje que actuó en la región y en otras partes de la Argentina.
“Mi hija era docente de la Escuela 45 de acá y se estaba preparando en su casa para irse a trabajar, en el turno tarde. Poniéndose el guardapolvo, tocan el timbre y eran dos personas con gamulanes. Creo que una de ellas, por la identificación física, era Guglielminetti”, precisó.
Los asesinos llegaron a la vivienda, ubicada en Sáenz Peña 649, y le dijeron que su marido Enzo “había tenido recientemente un accidente automovilístico, lo que era mentira. Porque lo chocaron para secuestrarlo”. Falsamente, le dijeron a la mujer que su esposo estaba internado en Neuquén. En ese momento, se hallaba en la casa su hermana Patricia, quien se ocupó de los dos hijos de la pareja, quienes se encontraban en otro lugar, con lo que los salvó de un posible robo.
Así desapareció la pareja, que en su calvario pasaría por el centro clandestino de represión de La Escuelita, en Neuquén; por la sangrienta ESMA, de Buenos Aires; por lugares del Chaco y de Uruguay, donde se pierde su rastro. “Nunca dejé de buscarlos”, afirmó la madre de Mónica.
La desaparición de Mónica y Enzo involucra a la dictadura argentina y a otras de la región a través del feroz Plan Cóndor.

¿Qué te pareció esta noticia?

0% Me interesa
0% Me gusta
0% Me da igual
0% Me aburre
0% Me indigna

Dejá tu comentario