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Memorar etapas que son inolvidables

En la noche de ayer fueron agasajados los campeones del 73 del Club Cipolletti. (Especial para La Mañana Cipolletti online, Alfredo Celani)

Cipolletti.- El fútbol de Cipolletti está definitivamente instalado en una extensa, rica y trascendente historia. La que arrancó en los años setenta, cuando el albinegro comenzó a codearse en el “balompié mayor” de la Argentina. Es decir, a competir mano a mano con escuadras de fuste, de gran categoría y el lustre que tienen un Boca, Ríver, San Lorenzo, Independiente, Rácing, por citar a los siempre más grandes y famosos.
El Cipo de aquellos años es inolvidable. Por varias razones, pero una es fundamental y gratificante porque permitió al público vivir bien cerca, en el mismísimo estadio de la Visera, los espectáculos del fútbol que por esos años ni por asomo se podían ver en directo por la televisión.
De allí el valor que tiene esa parte de la historia albinegra. Y, esencialmente, con protagonistas que para aquellos que tienen –o tenemos- algunos años encima, tampoco han pasado al olvido y es grato volverlos a ver y rendirles el homenaje.
Por eso y en vísperas de otro debut –ansiado y con muchas esperanzas de éxito- del equipo de la ciudad en un torneo nacional como el que arrancará mañana, bienvenida haya sido la idea de ese grupo que organizó un nuevo agasajo a los campeones de 1973, aquellos que permitieron a Cipolletti alcanzar por primera vez el peldaño más alto del fútbol argentino.
La cita fue en una confitería céntrica. Hubo figuras propias como "El patón" Raschia, Jorge Ballejos, Samuel Scarlata, Gilberto Machado Gómez, Norberto "Tiburòn" Espada –que vino desde Rosario-, Juan Eleuterio “Chochó” Flores, Gavino Novellino, Luis Grassano, Fuentes, Omar Perales, Néstor Della Ceca, Carlos Aguirre. Y también algún invitado especial como el Nene Travecino, quien siempre está presente para compartir con sus amigos sin importar siquiera que en las épocas de fuerte competencia zonal haya estado con “la camiseta de enfrente”.
Espada recibió múltiples saludos y elogios. "Desde que llegué me siento como si no me hubiera ido nunca; me tratan como a un hermano, un hijo...estoy totalmente agradecido que me recuerden” y recibió de la Comisión de Festejos un póster con aquel equipo que integró. A su vez, Julio Arriaga junto a integrantes del club le obsequiaron una camiseta de Cipolletti. “Toda la vida esperando este regalo”, dijo el ex volante. Luego el titular de la entidad prometió asumir la responsabilidad de estos agasajos para nuevas ediciones. Ojalá sea de ese modo.
La velada, que en un momento transitó un tramo emotivo cuando se recordó al fallecido Julio Felipe Luna -un arquerazo en esos tiempos- consumió las horas en medio de recuerdos y anécdotas.
Fue otra reunión para incorporarla también a esa rica historia del albinegro.

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