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Más de 250.000 pequeños productores integran el Registro Nacional de la Agricultura Familiar

El RENAF es administrado por la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, que conduce Carla Campos Bilbao.

Cipolletti.- El Registro Nacional de la Agricultura Familiar (RENAF), organismo que permite la articulación de políticas entre el Estado Nacional y los pequeños productores de todo el país, incluye actualmente a más de 250.000 integrantes del sector rural argentino.
El RENAF es administrado por la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, que conduce Carla Campos Bilbao.
La participación de los agricultores familiares en el RENAF les permite ser reconocidos por el Estado Nacional para la inclusión en todos sus programas de apoyo económico, asistencia técnica, desarrollo, infraestructura y capacitación.
Como una herramienta estratégica diseñada para la consolidación de políticas de crecimiento y desarrollo con inclusión y equidad hacia la pequeña agricultura, el RENAF también apunta a la formalización y al ejercicio de derechos. Para ello, gestiona a todos sus inscriptos la obtención del Monotributo Social Agropecuario.
El Registro alberga a más de 250.000 habitantes del sector rural, unas 100.000 familias de productores que conforman 60.000 Núcleos de Agricultura Familiar. En ocasiones, un mismo emprendimiento productivo es desarrollado por más de una familia.
Estos productores incluidos en el RENAF, a los que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca llega con sus programas, desarrollan actividades sobre más de 4 millones de hectáreas distribuidas en las 23 provincias argentinas. Se han identificado ocho actividades genéricas -Agricultura, Silvicultura, Horticultura, Floricultura, Fruticultura, Ganadería, Pesca, Agroindustria y Artesanías- y, dentro de ellas, más de 30 actividades especificas.
En ese sentido, Campos Bilbao destacó que “los productores familiares desarrollan más de una actividad productiva, lo que habla de estrategias muy diferentes de las que se observan en los sistemas tradicionales de producción, más caracterizados por la monoproducción”. También señaló que esta forma de producción “describe sus características culturales y étnicas que incluye pueblos originarios, comunidades, asociaciones y cooperativas, y sus particulares condiciones socio-económicas”.
Uno de los objetivos de fondo del RENAF es el fortalecimiento de los pequeños productores y sus organizaciones, y la inclusión de éstos en las Economías Regionales como productores de alimentos. También apunta a la generación de fuentes de trabajo decente y con valor agregado en origen, y a la ocupación de los territorios locales con un perfil productivo.
Además, conlleva la decisión estratégica de diseñar políticas en materia comercial que les dé acceso a mercados, particularmente en los casos en que las cadenas muestran importantes grados de concentración.
El RENAF se define como un modelo de gestión asociada entre el Estado y las organizaciones de la Agricultura Familiar nucleadas en torno al Foro Nacional de la Agricultura Familiar (FONAF), creado en el año 2006 por la entonces Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
“Este espacio abrió las puertas al diálogo de este sector con el Estado, sirvió de escenario para la construcción de un instrumento de política pública que hiciera visibles a sectores productivos del Interior no vinculados a los conflictos históricos en materia de producción agropecuaria”, destacó Manuel Pedreira, Director Nacional del RENAF.
Asimismo, consideró que “esta arquitectura de gestión ha permitido que quienes desarrollen la actividad de la registración y ejerzan el control social de la información sean propias las Organizaciones de los Agricultores Familiares”.
El trabajo que se realiza a través del RENAF adquiere una importancia estratégica, toda vez que permite identificar con precisión los perfiles productivos de cada región argentina, establecer sus fortalezas y debilidades e identificar sus necesidades y dificultades de acceso a recursos para producir. A partir de ese diagnóstico se puede avanzar con políticas “a la carta” para cada realidad regional o subregional, que contribuyan a concretar el modelo inclusión con equidad a través de políticas activas dirigidas al fortalecimiento de las economías regionales.
Según Pedreira, “estas políticas, que integrarán los anclajes territoriales y productivos del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020 constituyen el eje estructural que consolide la participación de este sector en el modelo de desarrollo territorial rural del bicentenario”.
El RENAF debe su origen a una prolongada y silenciosa gestión de organizaciones de pequeños productores rurales, chacareros y minifundistas que desde el año 2004, al amparo de la Reunión Especializada para la Agricultura Familiar (REAF) del MERCOSUR.
Ese denodado trabajo permitió que fueran escuchadas las demandas provenientes de sectores productivos invisibilizados por las políticas agropecuarias de décadas anteriores, que se centraban en el modelo agroexportador de productos primarios y excluían a las economías regionales.

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