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Le reimplantan la mano en una cirugía inédita en la región

Se la había arrancado una máquina clasificadora en un galpón de empaque. La operación se realizó en la Fundación Médica de esta ciudad y la joven paciente despertó con la posibilidad de mover sus dedos.

Para el éxito, fueron claves la cercanía, el adecuado transporte del miembro, los recursos estructurales de la clínica y el equipo de profesionales acostumbrado a intervenciones de alta complejidad.
 
Una joven empleada de un galpón de empaque de esta ciudad sufrió la amputación de un tercio de su brazo, pero en una intervención quirúrgica sin precedentes en el Alto Valle, un equipo de cirujanos logró reimplantarle el miembro y se recupera satisfactoriamente.
En un procedimiento realizado contrarreloj, traumatólogos especialistas en microcirugía restituyeron la mano que había sido arrancada por una máquina clasificadora de frutas y la mujer despertó de la operación con la posibilidad de mover sus dedos.
“Lo que se hizo es básicamente una operación de reimplante que consiste en unir todas las estructuras que estaban lesionadas: huesos, arterias, músculos y tendones. La parte más compleja ya pasó y ahora empieza la etapa de rehabilitación para devolverle la función a esa mano”, dijo el médico Gustavo Breglia, jefe del equipo de profesionales de la Fundación Médica de Río Negro y Neuquén, donde fue asistida la víctima tras el accidente laboral, ocurrido el sábado 4 de mayo.
Según la descripción que los profesionales recibieron de la propia afectada, la máquina en la que trabajaba posee un cardan en el que su mano derecha se atascó. La fuerza que ejerció el motor la arrancó de su brazo, apenas por encima de la muñeca. Al cortarse venas y arterias, la pérdida de sangre puso en riesgo su vida, pero la hemorragia fue controlada a tiempo.
 
Cómo fue
El accidente se produjo en un galpón de empaque que funciona en Lisandro de La Torre al 100, muy cerca de la clínica de calle Mengelle e Yrigoyen, por lo que los paramédicos intervinieron pocos minutos después y brindaron los cuidados necesarios para estabilizar su cuadro.
La cercanía, además, fue uno de los muchos factores que debieron combinarse para que el reimplante fuese posible.
Para un procedimiento de esas características “hay seis horas de plazo y en menos de 30 minutos ella estaba acá y con el miembro bien transportado, que es otra cuestión muy importante”, dijo Breglia, quien lideró la operación acompañado por Matías Fracalossi y Andrés Destaillats. Los tres son integrantes del staff médico permanente con el que cuenta la institución.
La posibilidad de unir un miembro amputado, detallaron, depende además de recursos estructurales, insumos y un equipo de profesionales acostumbrado a operaciones de alta complejidad. Según su experiencia, son elementos que pocas veces se conjugan. Breglia expresó: “No hay muchos lugares en Argentina en los que se pueda hacer esta cirugía. Si lo llevan a una clínica donde no existe la especificación, el paciente pierde la mano. Hay que tener personal de guardia capacitado para recuperar a la persona en terapia intensiva, si no no se puede. Lo mismo con el instrumentista y el anestesista”.
Los cirujanos confirmaron que se trató de un hecho excepcional por el tipo de lesiones y, al mismo tiempo, la cantidad de elementos favorables con los que contaron para aplicar sus conocimientos y años de práctica para transformar un cuadro trágico en un hecho destacable para la medicina de la región.
 
Recuperación
La paciente, de unos 25 años, fue ingresada al quirófano luego de ser estabilizada en el “shock room”, el sitio al que llegan los pacientes de casos urgentes, como las víctimas de accidentes o episodios cardíacos.
En la sala de cirugías, los médicos se dividieron en dos grupos, uno preparó a la mujer y el restante hizo lo propio con su mano. Esa tarea, fundamental para conectar venas y tendones y evitar infecciones, llevó al menos dos horas. Gran parte del proceso fue observado por la lesionada, quien estaba lúcida.
“Ella llegó consciente, en estado de shock por una serie de reacciones del cuerpo para hacer soportable la situación. Se acuerda de todo y vio parte de la cirugía e incluso nos dijo que no sintió dolor en ningún momento”, manifestó Fracalossi.
Un plazo similar demandó la realización de injertos de piel extraídos de una pierna y de venas para la circulación de la sangre, mientras que los huesos fueron unidos con prótesis especiales. Destaillats aseguró: “Tenemos un banco de elementos para utilizar en estos casos, porque si el paciente llega y no están, no hay tiempo”.
“La mano estaba funcionando apenas terminada la cirugía”, informaron los profesionales de la institución cipoleña e indicaron que, cuando se despertó, la mujer ya podía mover sus dedos. La evolución fue positiva, dado que las primeras 48 horas transcurrieron sin grandes complicaciones. Uno de los temores radicaba en la falla de los bypass que permiten la irrigación sanguínea.
La recuperación fue pronta, pero la internación posterior fue extensa para evitar el estrés de la traumática situación y proteger el reimplante, que todavía es débil. “Le impusimos restricciones a la movilidad para que no haya problemas”, afirmaron.
Tras algunas cirugías complementarias, la paciente sería dada de alta mañana para iniciar un extenso proceso de rehabilitación, encabezado por un terapista ocupacional.
En este sentido, Breglia aclaró: “No va a tener la función normal de una mano a la que nunca le pasó nada, pero con un trabajo intenso de al menos un año va a tener la capacidad de usarla y sentir lo que toca. Seguramente eso es mucho mejor que no tenerla, o usar una prótesis”.
La empleada frutícola sufrió la herida en su mano hábil. Educar su extremidad izquierda no será una tarea compleja porque, ante esas situaciones, el cerebro asimila rápidamente la dificultad.

Es prioritaria la conservación

Los especialistas que operaron a la trabajadora del empaque aseguraron que no es habitual recibir pacientes con heridas similares, pero sí con amputaciones accidentales menores, generalmente de dedos de las manos. Por eso, destacaron el estado de conservación en el que se recibió la mano que la mujer había perdido mientras operaba una máquina clasificadora.
“Es un hecho fundamental, incluso más allá del tiempo, porque hemos recibido dedos o fragmentos de mano con los que, lamentablemente, no podemos hacer nada porque ya no son aptos”, dijo el traumatólogo Andrés Destaillats.
Matías Fracalossi, en tanto, indicó: “El primero que está en contacto con el herido es un familiar o el empleador, y es importante que sepan lo que deben hacer. Ante esas situaciones se debe envolver el miembro y recién después ponerle hielo alrededor. Se debe resguardar dentro de una bolsa de nylon cerrada lo más herméticamente posible”.
Los miembros amputados deben mantenerse a baja temperatura, pero no en contacto directo con el hielo porque se pueden producir quemaduras que lo inutilicen.
“Nosotros estamos preparados en microcirugía, tenemos la práctica y el instrumental, pero cómo se conserva el miembro termina siendo una de las cosas más importantes”, graficó Fracalossi.
Junto al médico Gustavo Breglia, afirmaron que se trata de “una situación similar a un órgano trasplantado por el tipo de operativo que debe hacerse. Su mala realización resta probabilidades de éxito”.
Además, remarcaron que ante accidentes de esa naturaleza se debe dar aviso a una guardia médica y aguardar la llegada de una ambulancia, porque movilizar a la víctima puede resultar perjudicial.

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