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"Le hablaba y le decía: Tenemos que encontrarla"

El bombero Fabián Castillo y su perra Canela fueron los responsables del hallazgo de la niña Belén Durán.

La fidelidad del can y el compromiso del cipoleño de 30 años fueron fundamentales en el intenso rastrillaje en el río.
 
Fabián Castillo tiene 30 años y es bombero voluntario del Cuartel Central de Cipolletti, donde trabaja en la Brigada Canina con su perra "Canela", una labradora de 2 años, especialista en el rastreo paso a paso. El domingo, alrededor de las 12, mientras realizaban un operativo de rastrillaje en el islote Doctor Lembeye, en el paraje de Balsa Las Perlas, dieron con el cuerpo de Belén Durán, la niña con síndrome de Down que se encontraba desaparecida desde el 21 de septiembre.
Castillo se desempeña como bombero desde 1996, vocación de familia que comparte junto a tres de sus hermanos. Pero su carrera dio un vuelco hace tres años, cuando comenzó a trabajar con la brigada canina, para gestar nuevos mecanismos de búsqueda y rastrillaje. Y después de mucho aprendizaje, logró entrenar a Canela como especialista en búsqueda y rescate de personas. 
Por estas horas Castillo está, lamentablemente, en boca de todos porque junto con su incansable Canela fueron quienes encontraron a Belén.
“No se por qué, pero yo sabía que el domingo era clave, porque estaba lindo el día, la temperatura del agua iba a cambiar, y esto iba a dejar más olores en el ambiente para que Canela pudiera olfatear”.
 
"¿Qué hay ahí?"
La perra labradora vive y trabaja con Castillo hace casi dos años. “Es como un bebé, a veces llegó a casa y está durmiendo en mi cama”, comentó el bombero de Cipolletti.
La mañana del domingo, la labradora se aventuró por primera vez en la costa del islote Lembeye, para reemplazar a India, otra perra de búsqueda que venía rastreando hacía trece días consecutivos a bordo de una embarcación.
“La isla se venía haciendo los últimos tres días, pero había zonas a las que no podíamos llegar, por el nivel del agua. Donde estaba la nena no habíamos pasado antes, había que esperar que bajara el agua, ni la embarcación llegaba porque se rompían las hélices”, explicó el bombero que trabaja en esta ciudad.
“Yo le hablaba a la perra, le iba diciendo '¡Dale Canela, dale que tenemos que encontrarla!'", aseguró. Y en medio de la interpretación de varios movimientos de cola, orejas y gemidos, la corazonada de este bombero voluntario se hizo realidad, cuando Canela empezó a ladrar. “Cuando me di cuenta de que me estaba marcando algo le pregunté '¿Qué hay ahí?', y lo primero que vi fueron las zapatillas rosas de la nena”, relató conmocionado.
Ahí estaba Belén, enganchada en un árbol, completamente intacta, a la espera de que alguien diera con su cuerpo, tras ser arrastrada por la corriente del río Limay.
“En ese momento sentí una mezcla de alegría y tristeza. Lo positivo era que estábamos ahí para trabajar y lo logramos. No queríamos que terminara así, pero íbamos preparados para eso”, expresó. Castillo precisó que “me hubiera gustado hablar con los papás de la nena, y decirles que realmente, a pesar del resultado, me complace haber encontrado a Belén”.

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