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La esperanza de otorgar vida

En la Fundación Médica de Río Negro y Neuquén ayer se procedió a realizar un operativo de ablación de órganos.

La donante fue una mujer, de 39 años, que sufrió un aneurisma. En vida, había demostrado su voluntad de ser donante. Sus familiares estuvieron de acuerdo.

Un intensa jornada se vivió ayer en la Fundación Médica de Río Negro y Neuquén, Avda. Mengelle 237, cuando se puso en marcha un operativo destinado a la donación de órganos. Los médicos de la clínica en coordinación con el Incucai trabajaron a destajo para poder llevar la esperanza de vida a varias personas y, al mismo tiempo, llevar contención a los familiares de la donante. Era una mujer de 39 años, quien sufrió un ataque cerebro vascular por la ruptura de un aneurisma, lo que generó una hemorragia cerebral masiva, que derivó en un edema cerebral.
El procedimiento comenzó a desarrollarse al mediodía, cuando se dio el alerta de la existencia de una posible donante. Supervisando todas las acciones estuvo Juan Claudio Vivera, médico de la terapia del hospital de General Roca y referente para el Incucai, quien fue convocado para dirigir al equipo multidisciplinario que se congrega para cada ablación.
Al cierre de esta edición se continuaba con el procediemiento que llevó más de doce horas en la ciudad. Una vez que concluyera el operativo en Cipolletti, los órganos serían enviados a Buenos Aires. Desde allí, el Incucai determinaría su destino final.

Detalles del operativo
«Antes que nada, se hace el diagnóstico de muerte encefálica clínico», indicó Vivera, para luego describir el procedimiento: «Luego se habla con los parientes para determinar si ellos están de acuerdo o no con la ablación de órganos». En el caso de ayer, sus allegados avalaron el operativo dado que la donante ya había dado su consentimiento en vida.
Una vez que está confirmada la muerte cerebral, los médicos recurren a los métodos mecánicos que permiten mantener latiendo el corazón. «Se busca obtener órganos perfundidos, que son el corazón, los riñones, hígado», detalló el coordinador del operativo.
Del procedimiento también se rescatan tejidos y órganos que no requieren el corazón batiente, como las córneas y válvulas cardíacas.
El mantenimiento del donante es fundamental para lograr que los órganos puedan soportar las condiciones de traslado y logren ser trasplantados.

Equipo multidisciplinario
Para que una ablación sea exitosa se requiere de la cooperación de varios profesionales. «Es un equipo multidisciplinario», afirmó Vivera. «Estoy yo, que soy el encargado de coordinar el operativo y de mantener lo más cercano a la normalidad la funciones vitales, para obtener órganos perfundidos para que lleguen lo mejor posible a los receptores», añadió.
También, el coordinador es el responsable de concretar los trámites administrativos, entre los que se encuentra la entrevista con los parientes para confirmar su consentimiento, y decidir sobre el paciente.
Además, el grupo de profesionales, entre los que se encuentran distintos especialistas, se completa con el grupo quirúrgico. «Es el que trabaja en quirófano y hace la ablación», señaló Vivera, quien reconoció también el trabajo de los enfermeros.
    
Paso a paso
La determinación de que es factible proceder a la ablación se toma luego de haber realizado varios estudios que certifiquen definitivamente la muerte cerebral. La decisión puede tardar varias horas en tomarse.
La neurocirujana Miriam Vicente, quien presta servicio en la Fundación Médica, atendió a la paciente por el cuadro neurológico que presentó. También fue la encargada de realizar la certificación de muerte encefálica.
La profesional detalló cómo son los recaudos que se deben seguir antes de comenzar con cada procedimiento de ablación de órganos. «Hay algunos elementos clínicos con los cuales tenemos las sospechas de muerte encefálica, que es la falla neurológica total», señaló Vicente.
Según explicó la médica, la falla neurológica consiste en la ausencia total de la vitalidad encefálica. «Se da cuando el paciente no respira y no tiene respuesta neurológica de ningún tipo, ni motora, ni ocular, ni verbal», indicó.
La certificación de la muerte encefálica se realiza luego de que se concretan varios procedimientos. En el caso de la donante de ayer, se realizó una arteriografía cerebral por cateterismo para confirmar que no tenía flujo sanguíneo en el cerebro.
«Lo complementamos con otro método que se llama doppler trascraneano, que es no invasivo, externo. Mide la velocidad de flujo o la presencia del mismo en la arterias intracerebrales», detalló la neurocirujana. «Como por ninguno de los dos métodos se detectó presencia de flujo en el nivel cerebral, significa que no tiene circulación encefálica», aclaró.

Sensibilidad
El tema de la donación de órganos genera muchas susceptibilidades. Si bien cada día son más los que comprenden la importancia de convertirse en donante, todavía quedan dudas al respecto.
Los médicos que se hicieron cargo del operativo se mostraron muy sensibles frente a este hecho. También, rescataron el respeto hacia la decisión de los parientes del donante.
«Una vez que está confirmada que es irreversible la muerte encefálica y que se cuenta con la aprobación de los familiares, recien se da paso al procedimiento de ablación de órganos», especificó Vicente.
Además, antes del procedimiento se realizan distintos estudios bioquímicos y se realiza el estudio de los órganos para saber cuál es su condición para un posible trasplante.
Mientras en Cipolletti, en este caso, los médicos locales se movilizaron para concretar la ablación, en Buenos Aires, el Incucai estaba organizando el operativo que permitiría trasladarlos a su destino final.
Un hecho que enfatizaron los profesionales afectados al operativo fue que ellos desconocían quienes eran los receptores de los órganos. Aclararon que apenas se conoce la posiblidad de un donante, se pone en alerta en función de la lista de espera que posee el Incucai.
«Hay una parte ciega, por así decirlo, en la que nosotros no sabemos quiénes van a recibir los órganos», afirmó Vivera. «Se supone que hay algunos que quedan para los pacientes de la región, y después están los que se encuentran en emergencia nacional», añadió.

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