La ampliación de la Ruta 22 dejará tres barrios aislados

Los vecinos no podrán atravesar la calzada por varios kilómetros.

Los vecinos de los barrios cipoleños de Tres Luces y María Elvira, y también el orense de la Unión, están muy preocupados porque la ampliación de la Ruta 22 los separará de la ciudad y prácticamente los dejará aislados, condenándolos a sufrir numerosos problemas de toda índole.

La situación se une al hecho de que las dos familias del sector que viven más cerca de la carretera serán desalojadas por las obras en poco tiempo más, sin que aún tengan un lugar donde ir a vivir, lo que conforma un drama humano inquietante.

Ante el avance de los trabajos en el sector rutero entre Puente 83 Sur y Tres Luces, la inquietud de los vecinos ha ido extendiéndose. Por eso, se comunicaron con el secretario de Gobierno de la comuna, Diego Vázquez, para interesarlo del problema. Del contacto surgió la convocatoria a una reunión hoy a las 17:30, en inmediaciones de donde se llevan adelante los trabajos viales.

Los vecinos accedieron a informaciones sobre el proyecto carretero que son para ellos realmente imposibles de aceptar. Y es que, con la ampliación de la ruta, tendrán vedado por una muralla de contención el acceso a la calzada y para poder subir a ella o para cruzar hacia el norte, donde se encuentra el resto del casco urbano, solamente les quedará trasladarse hasta el acceso previsto en la ciudad de Fernández Oro, al este, o al ingreso a la Isla Jordán, al oeste. En ambos casos son varios kilómetros los que tendrán que desplazarse.

Las grandes distancias serán realmente una fuente de inconvenientes. Por ejemplo, se teme por las demoras que puedan producirse en casos de emergencia, como ante la necesidad de ambulancias o de los bomberos. El tiempo es un factor fundamental cuando se trata de atender cualquier urgencia.

Otra dificultad en relación con la necesidad de muchos estudiantes de transportarse a distintos establecimientos escolares, lo que también implicará un aumento de los trayectos a desarrollar.

Los vecinos, entre los que se cuenta la ex concejal Valeria Fernández, se enteraron de las restricciones que les ocasionará la renovada ruta en una forma indirecta: fueron los obreros viales que llevan adelante las tareas quienes los alertaron del panorama.

Ocurre que el proyecto de ampliación es hasta hora casi un misterio oficial, por lo que el Ejecutivo cipoleño viene efectuando consultas ante el gobierno nacional para saber a ciencia cierta qué es lo que se tiene planeado para Cipolletti.

Por lo que pudieron saber los habitantes de los tres barrios rurales, para su comunicación solamente dispondrán de una colectora paralela a la ruta, la cual será de un solo carril por el poco espacio disponible que dejará el ensanchamiento en marcha.

200 familias habitan en el barrio Tres Luces.

En el sector hay unos 100 lotes, pero cada uno sirve de hogar a no menos de dos grupos familiares. En el barrio Unión viven unas 50 familias y en María Elvira son varias decenas.

15 kilómetros deberán hacer los vecinos vía F. Oro.

Tendrán que hacer varios kilómetros para ir al acceso de la Isla Jordán. Si quieren cruzar al Puente 83 Sur, hoy deben hacer unas pocas decenas de metros y a otros barrios cercanos, apenas unas cuadras.

Las tareas de Vialidad Nacional incluirán la construcción de una muralla de más de un metro de altura. Los pobladores quedarán sitiados.

Un plan cubierto de misterio

El enigma existente en torno al proyecto de la Ruta 22 alcanza límites grotescos. Y es que, por ejemplo, el propio secretario de Obras y Servicios Públicos de la provincia, Carlos Valeri, reconoció, en su paso por Cipolletti por la inauguración del puente de la Isla Jordán, que él mismo no conoce los detalles. Por eso no tiene información sobre el aislamiento en que quedarán varios barrios por no haberse planeado pasos elevados sobre la ruta.

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