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Inmenso dolor al despedir a Carla

Unas 500 personas acompañaron a la familia de la joven Milla, asesinada en medio de la balacera protagonizada por una travesti. La recordaron con afecto su madre y compañeros de trabajo.

En Allen, la comunidad demostró su consternación por el brutal ataque ocurrido dentro de un centro asistencial cipoleño.
 
Los restos de Carla Milla, la empleada de la Fundación Médica asesinada por una travesti, fueron despedidos por más de 500 personas ayer al mediodía en el cementerio de Allen. “Dios seguro no va a permitir que la persona que lo hizo descanse como Carla está descansando ahora”, expresó su madre tras la sepultura.
El lamentable hecho ocurrido el sábado por la mañana en la clínica local de Mengelle e Yrigoyen volvió a conmocionar la región. La persona, identificada oficialmente como Héctor Díaz, terminó con la vida de la joven de 24 años, tras emprender una balacera y herir de muerte a la trabajadora. El violento e irracional ataque se motivó, según se desprende de dichos de testigos, en la búsqueda de la travesti (quien se hace llamar Laila) del pedido de disculpas de un médico.
En principio, se descartó que sufra de algún transtorno mental que  pudiese haberla llevado a perpetrar el asesinato. Si bien aún resta la realización de pericias, se estima que comprendía que disparando sin parar podía herir o matar una persona.
La joven con mucho esfuerzo personal y de su familia logró recibirse de técnica bioquímica, profesión que ejercía en el momento que la mataron. Vivía en el populoso barrio Santa Catalina de Allen, junto a su madre y su hermana mayor, Valeria, y pertenecía a una familia muy arraigada de la ciudad, por lo que la noticia de su muerte provocó estupor.
"No hay una persona igual a ella, nadie se compara con ella”, fue como comenzó Beatriz a describir su sensación, durante el sepelio, cuando el ataúd fue colocado en un panteón en el que descansan los restos del abuelo de Carla. “Papi, yo te la dejo para que vos me la cuides acá”, dijo con resignación la madre.
Pasadas las 11.30, fueron retirados los restos de Carla de la sala velatoria, en medio de aplausos generalizados de sus allegados, compañeros del trabajo y vecinos sensibilizados por la tragedia.
Una compañera de trabajo la recordó ayer como "una joven dedicada a su labor, donde recién comenzaba a desplegar las alas. Respetuosa, tranquila, amable con cada paciente", según expresó a través de Facebook. Y aseguró que Carla era "querida por sus familiares y respetada por sus colegas. Una chica sencilla, simple, sin vueltas, tal cual (la describieron) las palabras de su mamá al darle el último beso".
Una silenciosa y larga fila de automóviles acompañó a la familia de la víctima hacia el cementerio. Allí, sumergida en profundo dolor, su madre, Beatriz, les contó a los presentes cómo era su hija, a quien definió como “su gran tesoro”.
“Carla era de esas personas que en todo momento tiene una sonrisa y hasta cuando estaba enojada tenía una sonrisa. Ésa era ella. Y caminaba por las calles libremente. Yo la cuidé mucho de la calle porque nunca pensé que lo que podía pasar le iba a ocurrir adentro de un lugar. Yo iba y venía con ella porque era mi gran tesoro. Son mi gran tesoro las dos: la que quedó y la que está en mi corazón. Jamás las voy a perder, jamás las voy a soltar, así se vayan al cielo. Todos miren el cielo a la noche, la estrella que más brille esa va a ser Carla, que nos va a estar iluminando a nosotros", manifestó.
La mujer agradeció a todos los que acompañaron a la familia en tan doloroso momento e hizo una especial mención a sus compañeros del centro religioso al que asiste, quienes estuvieron en todo momento.

La muerte fue casi instantánea
 El deceso de Carla Milla fue casi instantáneo y se habría producido apenas se inició el violento episodio protagonizado por una travesti en una clínica céntrica. Así lo reveló la autopsia a la que fue sometido el cuerpo de la joven, en la que se pudo determinar que recibió un disparo en el tórax que lesionó su arteria aorta. "La superviviencia fue de muy pocos minutos", informó una fuente judicial.
La investigación judicial contra Héctor José Díaz (42 años) suma elementos luego de su detención y un primer interrogatorio a cargo del juez Santiago Márquez Gauna.
Según precisó el magistrado, si se reúnen hoy los informes técnicos necesarios para cerrar el sumario se concretaría por la tarde la indagatoria a la travesti neuquina, conocida como Laila.
Tras ser detenida en la Fundación Médica de Río Negro y Neuquén, con el arma homicida y numerosas municiones, con el reporte de los médicos forenses y los dichos de testigos, su versión del hecho es una de las pocas pruebas de peso que resta incluir en el expediente.
Según expresó una fuente judicial, la travesti sería sometida a pericias psiquiátricas aunque en el primer contacto con investigadores y especialistas, se concluyó que el sábado, tras el ataque, se encontraba "ubicada en tiempo y espacio".
Tras una detallada inspección del segundo piso del centro de atención sanitaria de Mengelle e Yrigoyen, se concluyó que la cantidad de disparos que efectuó Díaz fue menor a la inicialmente establecida. "Fueron 27 tiros", certificaron ayer funcionarios de la Justicia cipoleña. También se confirmó que no hubo otros heridos.
La travesti permanecía ayer detenida en Roca y las autoridades mantuvieron el hermetismo sobre la dependencia en la que fue alojada. "No lo vamos a decir, por cuestiones de seguridad, pero sí está en esa ciudad", explicaron ante la requisitoria periodística.

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