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Estudian el nivel de resocialización de presos locales

Realizan una encuesta para conocer la eficiencia del sistema penitenciario.

Una estudiante de la licenciatura en Criminología y Ciencias Forenses, que se dicta en la Universidad Nacional de Río Negro con sede en esta ciudad, comenzó a trabajar en el Establecimiento Penal 5 para hacer un estudio sobre el tratamiento que reciben los reclusos y de cómo se lleva adelante el cumplimiento de su pena.  
La joven, de 22 años, espera detectar metodologías de trabajo que ayuden a mejorar la situación carcelaria y asegura que la creencia de que las penas duras son sinónimo de mayor seguridad es una gran utopía.
Sofia Scilipoti hace una clara descripción de qué piensa del sistema carcelario y judicial cuando recuerda una frase que leyó del reconocido criminólogo y penalista italiano, Alessandro Baratta, quien escribió: “Tenemos que resocializar a pesar de las cárceles”.
Esta idea fue la impulsora de su proyecto, además de que asegura que el sistema  penitenciario sería en lo que en un futuro espera poder especializarse.  
La estudiante cipoleña ya hizo la primera visita al penal la semana pasada, acompañada por el juez de Cámara César Gutiérrez Elcarás. Hasta junio estará entrevistando a los internos y su objetivo será establecer si el tratamiento que llevan adelante cumple lo dispuesto por la ley de la ejecución de la pena y en el caso de no ser así proponer otras metodologías de trabajo que permitan a los reclusos tener acceso a un efectivo tratamiento.
Se trata de una experiencia inédita en Río Negro. “Pensar que la cárcel es la única manera que tenemos para condenar a una persona es una idea errónea. Hay otras alternativas. También, me parece, que el tratamiento hay que realizarlo más personalizado ya que en la actualidad cuenta con fechas y metas que a todos no les va a llevar el mismo tiempo. En ese punto habría que reevaluarlo, tendría que ser más individualizado e interdisciplinario”, afirmó.
Una de las materias que actualmente está cursando es Estudio Criminológicos Avanzados, dictada por el licenciado en Criminalística Enrique Prueger, y fue en este marco que surgió la propuesta de su trabajo. Scilipoti elaboró un modelo de entrevista semiestructurada y a través de una serie de preguntas evaluará la asistencia médica, la alimentación, la educación que reciben y los trabajos que hacen dentro de la prisión.
Destacó que en su primera visita detectó que la comida que se les brinda es muy buena y que la organización del comedor era para imitar y llevar esa metodología de trabajo hacia otros sectores.
También comentó que en un primer momento la penitenciaría tenía como finalidad que los reclusos pasaran el mayor tiempo posible dentro de sus celdas, pero que con el tiempo las autoridades notaron que esta técnica no ayudaba al tratamiento de los presos, sino todo lo contrario. “Ahora el actual director, Emilio Martínez, propuso que los internos tienen que circular. Es decir, que no estén todo el día encerrados sin hacer nada, sino que tengan actividades y que puedan aprender algo para que cuando salgan posean herramientas para insertarse al sistema”, afirmó la joven estudiante.
 
Estereotipos
La futura profesional calificó de injusta la situación de que determinados tipos de delitos ya que asegura que muchas otras personas que cometen ilícitos no son juzgadas y menos aún condenadas por lo que hicieron. “Es muy injusto que sólo se persigan unos delitos porque es tan grave aquella persona que comete un robo a mano armada, como aquella que cometió una estafa importante y en este último caso no suelen ser condenados”. Y agregó: “La persecución penal, en la actualidad, está dirigida a un estereotipo de delincuente que es un joven, de entre 18 y 25 años, ya judicializado, de un sector marginal y con escasos recursos económicos”.
Para concluir aseguró que también hay que plantearse que en la mayoría de los casos, quienes están detenidos, no estuvieron insertos en el sistema y que no contaron con las posibilidades necesarias para poder acceder otra clase de vida. “Muchas veces se habla de la finalidad de la pena, de resocializar y no se analiza que por ahí esa persona nunca estuvo dentro del sistema, que estuvo excluida socialmente, y que quizás cuando llega a la cárcel es socializada por primera vez. Quizás el único contacto que tuvieron con el Estado es con la Policía”, puntualizó Scilipoti.
Las estadísticas que obtenga serán brindadas a las autoridades del penal local para evaluar la efectividad del tratamiento y cuáles serán los puntos sobre los que deberán trabajar más fuerte para lograr un positivo progreso en la ejecución de las condenas.

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