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Escándalo en sesión del Deliberante

Antes de aprobarse el nuevo cuadro tarifario para los taxis, que incluye un polémico adicional nocturno, hubo escenas de pugilato entre taxistas e insultos al por mayor para los concejales.

Los cuestionamientos se dirigieron también al Ejecutivo municipal. Los nuevos precios entrarán a regir de inmediato.
 
Tras una batahola que incluyó golpes de puño entre sectores enfrentados de los taxistas e insultos y cuestionamientos a granel contra los miembros del Concejo Deliberante, se aprobó ayer el incremento tarifario oficial para los taxis cipoleños, incluida la polémica tarifa nocturna, que fue el detonante de una jornada que quedará en el recuerdo por su crispación y violencia.
Las escenas de pugilato marcaron el punto de inflexión de una tensa sesión del Legislativo, durante la cual dirigentes y adherentes a la Asociación de Propietarios de Taxis de Cipolletti (APTC), encabezados por Liliana Villegas, y un grupo de choferes que los acompañó también formularon encendidas críticas contra el gobierno municipal, al que directamente parangonaron con una “dictadura militar” por no escuchar sus demandas.
La sesión arrancó a las 11, en el salón del quinto piso municipal, en un clima recalentado de antemano. Desde APTC se había adelantado que no se iba a dejar sesionar cuando se tratase la suba de la tarifa y tal cual ocurrió. Los ediles alcanzaron a pasar a comisión varios temas del orden del día y hasta tuvieron tiempo para aprobar la modificación de la ordenanza 142 de 2009 para ampliar la concesión del transporte colectivo urbano y la posibilidad de la transferencia de licencias de taxis entre titulares.
 
El ruido y la furia
Sin embargo, apenas el titular del CD, Elbi Cides, empezó a tratar el proyecto del Ejecutivo para incrementar la tarifa de los taxis, los seguidores de APTC se dieron a aplaudir en forma estruendosa, prorrumpiendo en críticas exacerbadas contra los ediles. Al grito de “¡levanten la sesión!”, este sector de los tacheros no acalló su ira hasta que los concejales, temerosos y sintiendo el calor de la bronca a escasos centímetros, decidieron interrumpir por un rato las deliberaciones en procura de aquietar los ánimos.
Arreciando aún las palabras malsonantes, Cides, que se mostró muy contenido pese a la furia que lo rodeaba, dejó la sala junto con sus colegas. Entre ellos, el edil Alejandro Goya alcanzó a gritar antes de salir: “Hacemos el cuarto intermedio hasta que nos calmemos y seamos más civilizados”. Los taxistas le respondieron: “Ustedes no son civilizados con lo que están haciendo”.
Durante todo esta situación, el sector de los tacheros enfrentados con la conducción de APTC permaneció en silencio, en otro costado de la sala. Liderados por José Luis Campos, son el grupo que propuso, ya el año pasado, la tarifa nocturna objeto de la polémica actual.
Pasada una media hora, regresaron los concejales. Se reanudó la sesión. Alguien ligado a la Asociación pidió la palabra. No tuvo eco: “Después podrán hablar todo lo que quieran”, le respondieron. El aire estaba enrarecido y a poco de que Cides intentara avanzar en el tratamiento del aumento, la bronca estalló. Una vez más el batir de palmas fuerte y de evidente desaprobación, se unió al reclamo estentóreo: “¡No a la tarifa nocturna!”. Ahora, además, la furia fue mayor. De pie, los detractores del proyecto se abalanzaron sobre la mesa en que estaban los concejales, rugiendo a más no poder. Se sacudían sillas, se golpeaba la mesa, se insultaba. “Vos venís de los milicos”, “caraduras”, “no responden al pueblo”, “títeres” y términos irreproducibles menudearon contra los concejales. “¿Dónde está Baratti? ¿Dónde está Curcio?”, reclamaban otros tacheros, exaltados, sin contener su rabia.
Pero allí no quedó todo. El bochorno total estaba por venir. La proximidad entre los seguidores de APTC y el grupo de Campos era ínfima como para que, a esa altura, no estallara el escándalo. Y estalló. De pronto, las arremetidas y los golpes de puño entre taxistas convirtieron todo en una trifulca de proporciones, en la que los forcejeos, los agravios y los empujones se extendieron por varios minutos, ante la azorada mirada de los concejales que no sabían cómo reaccionar ante ese momento de furia descontrolada.
 
Caos y acusaciones
Gritaba aquí Villegas, volaban allá las piñas, vociferaban los casuales contendientes, la edil Silvana Larralde miraba atónita y casi temblando, igual que su colega Alejandra González, Cides hacía esfuerzos por contenerse y mantener el equilibrio mientras le llovían improperios de grueso calibre, a él y a los demás ediles, lo mismo que al intendente Baratti que no estaba allí pero al que se acusaba de todos los males posibles y por haber. “¡La ciudad está abandonada! ¡Anda todo mal en Cipolletti!” fueron conceptos que quedaron resonando, en busca de pasar factura.
Al final, el sector de Campos empezó a retirarse, fustigados por sus compañeros de rubro. Cides volvió a comunicar un nuevo cuarto intermedio. Con los otros ediles, bajó al tercer piso, sede del CD. Los tacheros de APTC se quedaron mascullando su ira en el quinto piso. Tardíamente, se hizo presente un policía. Luego, todos descendieron también al Legislativo. Allí, dos fornidos policías les impidieron el paso a la pequeña sala de reuniones del cuerpo. A puertas cerradas, tras una jornada de temor, los ediles aprobaron la suba tarifaria oficial.
Así, a partir de ahora la tarifa diurna tendrá una bajada de bandera de 4,50 pesos y la ficha por 100 metros recorridos de 45 centavos, igual que los 30 segundos de espera. Su contraparte nocturna, que se extenderá a modo de prueba por dos meses, se fijó en 5,50 el primer ítem, y en 55 centavos los otros dos.

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