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“Eran pocos los jueces que elegían esta ciudad para venir a trabajar”

El juez Albrieu fue uno de los impulsores de la creación de la Cuarta Circunscripción, que en los próximos días cumplirá 10 años. Explicó las dificultades por las que atravesaron en los comienzos.

Por JULIANA MOLINA

El juez Edgardo Albrieu, a cargo de la Superintendencia de la Cuarta Circunscripción judicial, con asiento en Cipolletti y que comprende el corredor entre Fernández Oro y Catriel, fue uno de los principales impulsores del proyecto de su creación, que en los próximos días cumplirá 10 años.
El magistrado asegura que debieron trabajar duramente para conseguir la aprobación y puesta en funcionamiento de los organismos judiciales que existen en la actualidad. Y afirma que en los últimos años se ha dado una muy buena respuesta en todos los foros y destacó que penalmente el balance es positivo, ya que pudieron esclarecer la mayoría de los crímenes en los que intervinieron.
 
¿Cuáles fueron los primeros pasos para la creación?
Tuvimos que hacer muchas manifestaciones para poder crearla, ya que todo estaba concentrado en Viedma, Roca y Bariloche. Todo nos costó mucho. Realmente, no fue nada fácil ya que en ese momento se pretendía que todo permaneciera concentrado en Roca. En 1975 se creó la Ley 1.061 para conformar el primera Cámara Laboral en Cipolletti. Pero con el proceso militar quedó todo frenado hasta 1985, momento en el que comenzó a funcionar. Los primero jueces de esta ciudad fueron Carlos Galano, Carlos Bureloni y Julio Argentino Ruiz. Para 1992 se creó la segunda Cámara Laboral y un año después comenzó a funcionar. En 1994 fue el caso del Juzgado Civil y conjuntamente se crearon dos defensorías. Una en Cipolletti y la otra en Cinco Saltos.
Recién en 2000 se creó la primera fiscalía. Luego otro Juzgado Civil, el Juzgado de Familia y dos años después comenzaron a funcionar. Pero fue el 1 de febrero de 2003 cuando comenzamos a funcionar como Cuarta Circunscripción. Después se fueron conformando otros dos juzgados de instrucción, fiscalías y el resto de los organismos, que actúan en la actualidad.
 
¿Qué desafíos enfrentaron?
En 2001 se creó el primer Juzgado de Instrucción pero comenzó a funcionar en 2003 cuando ya estaba conformada la Cuarta Circunscripción, porque el gran problema era que los concursos para designar juez quedaban vacantes. Esto tiene que ver con la historia de Cipolletti, con los triples crímenes ocurridos, eran pocos los jueces que elegían esta ciudad para venir a trabajar. Porque sabían que iban a tener mucha presión social y por eso nadie concursaba.
Diez años después nos pasa que hemos creado nuestro propio semillero, ya que los profesionales que han concursado el año pasado ya se encuentran trabajando dentro del propio sistema judicial. Esto es muy importante para nosotros.
 
¿Qué particularidades tiene esta circunscripción?
Hay que pensar que somos la más joven de todas. Mientras que las otras fueron creadas en 1960, nosotros tuvimos que esperar más de 40 años para comenzar a funcionar. Entonces, una particularidad que guarda la Cuarta, y que no tiene el resto, es que nuestros magistrados han sido funcionarios y maestros a la vez, porque han tenido que enseñar a los empleados cómo se debía hacer el trabajo. Porque lo que ocurre en cualquier juzgado es que hay un aprendizaje natural. Un empleado que hace tiempo que trabaja le enseña al otro, pero en nuestro caso, todo era nuevo. Se dice que un buen empleado judicial se hace en 10 años y nosotros lo tuvimos que hacer de golpe. Les daban un Código Penal y tenía que tratar de aprender lo más rápido posible.
 
¿Cuál cree que fueron las necesidades que impulsaron la creación?
Fueron varios los factores. Cipolletti es una ciudad que dentro de las que conforman la circunscripción es la que cuenta con la mayor cantidad de población demográfica. Además las localidades que conforman el distrito son de mucho empuje y no es casual que sea en estas zonas donde se instalaron la mayoría de los gremios y de las empresas de empaque. Es por eso que a medida que la población crecía era necesario tener nuestros propios juzgados. Tampoco se puede obviar que influyó mucho la cantidad de crímenes que se registraron. Esta situación evidenciaba que de manera urgente debíamos resolver esas cuestiones en nuestra ciudad.
 
¿Qué análisis hace de estos 10 años?
La gente pone mucho la mirada en la parte penal y la verdad que nosotros hemos dado una muy buena respuesta en ese campo. Hemos resuelto muchos crímenes y algunos muy resonantes como fue el caso de Agostina Manzzina, quien fue asesinada en enero de 2009 en Fernández Oro. Pero también hay que destacar el trabajo de los Juzgados de Familia y el Laboral. Creo que nos espera un muy buen futuro, ya que es una circunscripción joven con profesionales muy jóvenes. Ha sido un esfuerzo muy grande el crearla y para mi es un orgullo haber participado desde el inicio porque la respuesta que hemos dado a la gente ha sido muy buena.
 
¿Qué expectativas tiene para el futuro?
Nosotros agradecemos mucho a la Municipalidad porque desde que comenzamos a funcionar nos prestaron el edificio de calle Urquiza y España donde funcionan los juzgados de instrucción y las fiscalías, todo lo relacionado al foro penal. El resto de los organismos, ya sea Civil, Familia y Laboral, funcionan en otras oficinas, que algunas se alquilan. Pero lo que necesitamos es nuestro propio edificio, que esté adecuado a nuestras necesidades. Un avance, es que ya contamos con el terreno.
Otro de los temas que esperamos lograr este año es tener un miembro, de la Cuarta Circunscripción, en el Superior Tribunal de Justicia porque es una necesidad que tenemos hace tiempo. También espero que sigamos creciendo. Vamos a tener que crear otro juzgado Civil, necesitamos más defensores y fiscales, en el caso que se apruebe la Reforma Procesal Penal, y no tengo dudas que vamos a seguir adelante para dar una mejor respuesta. Crecimos y los seguimos haciendo con mucha convicción y compromiso.

Una deuda: el caso Otoño

Si bien Edgardo Albrieu aseguró que el balance en el campo penal fue positivo, la deuda pendiente para el juez es que uno de los casos más resonantes de la zona no fue resuelto.
A seis años del hallazgo sin vida de Otoño Uriarte junto a una usina del canal El Treinta, nadie sabe cómo murió, ni quiénes la asesinaron. “En lo personal me duele mucho no haber podido resolver el caso. Tenemos una deuda muy grande con su familia”, expresó Albrieu.
La joven desapreció en octubre de 2006 y su cuerpo fue encontrado seis meses después. En un primer momento la causa contó con varios imputados, que de a poco fueron quedando sobreseídos al no encontrar pruebas que los vincularan al hecho. El padre de la víctima, Roberto Uriarte, desde que encontró a su hija sin vida ha luchado por el esclarecimiento sin obtener los resultados esperados.
En relación a la investigación que llevó adelante la Policía, el magistrado aseguró: “Hemos actuado con mucha entrega y si bien este fue una causa a la que no pudimos dar respuesta, ha habido otros casos que quizás no han tenido tanta repercusión que fueron esclarecidos y es importante recalcar esto”. Agregó: “Nosotros en estos 10 años hemos logrado la inmediatez que se necesitábamos”.

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