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El menor fugado estaba en Cipolletti

El adolescente que se adjudicó el asesinato de Franco Hernández en el barrio Anai Mapu fue arrestado por personal de la Comisaría 24 cuando caminaba por Teniente Ibáñez y España.

Al mediodía, fue trasladado otra vez al Centro de Atención Integral para Niños y Adolescentes de Roca, del que había huido el martes.

El menor que se adjudicó haber asesinado de una puñalada a Franco Hernández el 12 de junio en el barrio Anai Mapu, que desde el martes era intensamente buscado tras haberse fugado de un hogar de Roca, fue recapturado ayer a la mañana por personal de la Comisaría 24 de esta ciudad.  
Pese a que intentó huir, fue alcanzado por los efectivos. Cerca del mediodía fue trasladado al Centro de Atención Integral para Niños y Adolescentes y se estudia la posibilidad de que termine su tratamiento en otra institución. Quedó a disposición del área  Promoción Familiar del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia.
En un primer momento, se informó que para huir había agredido al personal del hogar y que le había robado un celular a un empleados, 300 pesos y medicación. En realidad, esta situación fue generada por otro menor y el cipoleño aprovechó para fugarse.
El atacante es un adolescente de San Carlos de Bariloche, que se encontraba alojado allí por estar en situación de calle. Fue atrapado el jueves en la localidad lacustre y la Justicia ya dispuso su traslado.
En el caso del adolescente involucrado en el homicidio de Hernández, se lo demoró cerca de las 8.30 de ayer cuando caminaba por Teniente Ibáñez y España, a escasos metros del edificio de Tribunales.
“Estaba solo y pese a que quiso escaparse al ver a los efectivos, fue arrestado a los pocos metros”, aseguró Antonio Mandagaray, jede de la Comisaría 24. Del operativo también participaron agentes de la Unidad 32 y de la Regional Quinta.
 
Recaptura
Luego de haber sido detenido, fue llevado a la unidad del barrio Don Bosco. Allí estuvo hasta el mediodía cuando personal de Promoción Familiar se acercó para trasladarlo. Se presume que durante los últimos días habría contado con ayuda de algún conocido o familiar y hasta ayer no se sabía cómo viajó hasta esta ciudad.
El crimen de Franco derivó por una serie de robos que sufrió la víctima. Cansado de que algunos jóvenes le entraran a su casa, el día que terminó siendo asesinado, salió a perseguir a dos menores que habían ingresado a su vivienda. Cuando llegó a la esquina, forcejeó con ambos hasta que uno sacó un cuchillo y lo apuñaló en el corazón. En medio de este disturbio, otro joven, hermano mayor de quien mató a Hernández, y que se encuentra detenido y procesado por el delito de tenencia ilegal de arma de fuego, intervino y efectuó un disparo.
La víctima alcanzó a caminar algunos metros hasta que se desplomó en la calle. El tercer sospechoso, que aseguran también se trata de un menor, aún se encuentra prófugo de la Justicia.

Escenario

Alerta y preocupación

Está claro que la discusión sobre la inimputabilidad de los menores merece un análisis serio y profundo porque se enmarca en un escenario muy complejo, pero también es una realidad que deben empezar a tomarse medidas de fondo.
Pese a que en la Policía local había satisfacción tras encontrar y atrapar a quien confesó ser el autor material del homicidio de Franco Hernández, existe mucha preocupación entre los agentes porque consideran que este adolescente puede volver a fugarse prontamente si no se dispone que esté alojado en un sitio en el que escaparse no sea una tarea sencilla.
En el hogar de Roca, en las condiciones que se encuentra hoy, no se puede garantizar que el menor no huya otra vez. Y es un peligro que esté en la calle: su propia familia ya ha dicho que no lo puede controlar.
De hecho, se supo que cuando los policías lo intentaron detener ayer, se resistió apelando a una postura por demás intimidatoria y amenazante.
En otro caso resonante que ocurrió en la ciudad este año, para defenderse, un comerciante apuñaló a un adolescente que había ingresado a robar a su negocio. Tras ser dado de alta, se dispuso su traslado a la misma institución roquense, pero ni siquiera llegó a ingresar porque se fugó apenas bajó del vehículo cuando llegaron al lugar.
Tiempo después, fue detenido tras protagonizar un raid delictivo que incluyó el asalto a dos taxistas, uno de Neuquén y otro de Cipolletti, a quien atacó luego de subirse en la Terminal de Ómnibus.
Lo más absurdo y alarmante de esta situación es que el dueño de la despensa y varios de sus familiares se tuvieron que ausentar de la ciudad por temor a posibles represalias del propio menor o de sus allegados.
Y en este tipo de aspectos es en los que todos los sectores del Estado tienen que intervenir porque a esas personas que tuvieron que mudarse no se le respetaron sus derechos como ciudadanos.

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