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El anhelo de tener un edificio propio

Los integrantes del centro de jubilados Huanguelen del barrio Anai Mapu, fundado hace 20 años, aspiran a poder contar con un terreno para construir un hogar de día para los abuelos.

El grupo de trabajo entrega todos los meses unas 350 bolsas de alimentos del programa Pro Bienestar a vecinos de diferentes barrios cipoleños.

Hace 20 años que en el centro de jubilados Huanguelen del barrio Anai Mapu, cerca de 350 personas reciben la bolsa de alimentos del programa Pro Bienestar de PAMI. Un grupo de abuelos se encarga de llevar adelante todas las gestiones al servicio de sus pares. El lugar donde funcionan es prestado y cada vez se hace más pequeño por la importante cantidad de adultos mayores que asisten diariamente. Los jubilados anhelan tener un edificio propio.
En el casa de Valcheta al 1.548, todo marcha a fuerza de voluntad, ya sea la de los afiliados, la de colaboradoras que trabajan de forma desinteresada o la de los familiares que se acercan para dar una mano. No son tantos, pero sí son constantes y comprometidos.
Cada fin de mes, un camión lleno de provisiones estaciona en la puerta de la propiedad con los pedidos que desde la misma institución elevan a PAMI. Allegados de los abuelos se encargan de bajarlos, mientras que un grupo de jubiladas, algunas superan los 90 años de edad, realizan el minucioso armado de cada bolsa de alimentos.
Los vecinos beneficiados con el programa no sólo son del barrio Anai Mapu, sino que también provienen de las 1200 Viviendas, de Villarino, del Puente 83 y Madera, Tres Luces, Piedra Buena y de Don Bosco.
 
Una trabajadora
Contar parte de la historia de Emilda Cuevas, de 84 años, es contar la del primer centro de jubilados de Cipolletti. La actual presidenta fue la impulsora de la creación del lugar, hace ya dos décadas.
El primer espacio en el que se reunieron los abuelos fue el patio de la casa de Emilda, ubicada a unas cuatro cuadras del centro. La mujer explicó que, junto a una compañera, Carmen, realizó un trabajo de hormiga para afiliar a jubilados al PAMI, recorriendo los barrios cipoleños. “Salíamos a la mañana y llegábamos de noche”, contó la vecina.
Al principio fueron unos quince abuelos los primeros en recibir el programa Pro Bienestar, pero con el tiempo se fueron sumando muchos más, llegando a tener unos 400 afiliados.
La vecina destacó que hasta en las peores épocas, el alimento nunca dejó de llegar, que los abuelos siempre pudieron contar con esa provisión mensual. Además, recuerda que hubo momentos en los que la calidad de los productos era de primera, pero que en los últimos años notan que el volumen de provisiones disminuyó y explica que el motivo es la inflación y el costo de la comida.
En 1983, Emilda puso a disposición de la institución la casa que le había dejado su madre, lugar en el que actualmente funciona el centro de jubilados.
“Tenemos un proyecto para hacer un hogar de día, para que los abuelos puedan desayunar y almorzar en el lugar. Se lo presentamos al intendente, pidiéndole un terreno. La construcción, con el tiempo y trabajando duro, podríamos hacerla. Estamos esperando la respuesta que en la campaña electoral nos hizo”, expresó Emilda.

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