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Críticas a restricciones municipales

Existe malestar entre los empresarios de la noche sobre la situación económica y medidas adoptadas por el Municipio que, afirman, hizo mermar la asistencia de público a los locales.

La lista de inconvenientes está integrada por la confusión en cuanto a la edad y el consumo de alcohol y las multas.

Mañana se celebrará la Nochebuena y pasado la Navidad, pero existe poco espíritu festivo entre los empresarios de la noche cipoleña. Consultados sobre los preparativos para el festejo y su adecuación a las nuevas normativas no se manifestó entusiasmo por los réditos económicos, y se evidenció preocupación por la merma en la asistencia de público.
Para evitar los inconvenientes que acarrea el alcohol, en la ciudad está la prohibición de su venta a menores. En el caso de los boliches deben contar con alcoholímetros para verificar el estado de ingreso de los menores de 18 años. Además, quienes tienen entre 16 y 17 años sólo pueden ingresar hasta las 2, mientras que los mayores de 18 podrán hacerlo hasta las 6. La normativa también fijó la responsabilidad solidaria de los padres ante la detección de menores que violen las nuevas normas.
Las medidas municipales se han aplicado con todo su rigor, sancionando y multando a padres y dueños de boliches cuando fueron hallados menores consumiendo alcohol o en estado de ebriedad. Además de que los controles son evidentes. En consecuencia, en el negocio de la noche se comienza a sentir cierta disminución en lo económico que obliga a los dueños de los locales a asumir distintas posturas.
 
Las normas en la realidad
Aleandro Serafini, de Kimika, adelantó que el local permanecerá cerrado mañana “Las fiestas no son tan rentables como la gente cree”, afirmó el comerciante.
En cuanto a las medidas que debió implementar en su boliche, y las consecuencias de las mismas, Serafini señaló: "En la parte de menores, que es la más afectada por las nuevas leyes, se nota una merma”. Luego explicó que las mayores complicaciones han surgido por falta de información. “El municipio no ha sido poco comunicativo con las normas, y la gente cree que no los dejamos pasar por cosas nuestras”, explicó el empresario. “Pero nosotros somos los dueños, no los encargados de explicar. Por suerte, tenemos la venia del municipio que van a informar más sobre este tema”, aclaró.
Por su parte los dueños de KPLA e Ibiza sí abrirán sus puertas, pero no manifiestan optimismo al respecto. “Vamos a abrir porque si no puedo pagar los aguinaldos y los costos. Aunque parezca chiquito mi negocio, tengo 17 personas trabajando”, señaló Miguel Tagliapietra, dueño del boliche céntrico.
Por su parte, Patricio Alma, de Ibiza, indicó: “Yo quiero abrir, y por lo que estuve hablando con la gente, ellos quieren trabajar por la plata”.
Ambos empresarios se sienten afectados por las medidas. “A mi me multaron y ahora me da miedo, porque hay gente que quiere entrar y el municipio te dice que lo tenés que dejar y después la ven con un vaso, y le hace una multa a todos”, indicó Alma. “Si no dejo entrar a chicos de 16 y 17 años me va a quedar medio boliche y voy a tener que recortar personal", agregó.
Una situación similar en lo económico, planteó Tagliapietra, quien delineó un aspecto más: “La gente tiene ganas de salir, pero no tiene dinero. La situación se complica por los mayores impuestos que nos están cobrando, y los tenemos que trasladar al servicio. Que es lo que nosotros vendemos, no cerveza”. Luego añadió: “Desde el municipio siguen creyendo que el problema del alcohol es nuestro y no hacen nada para evitar que en los barrios se siga vendiendo a menores”.

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