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Condenado por un robo calificado

Un hombre fue sentenciado a seis años de cárcel. La víctima, un taxista, lo había perseguido en auto “para pisarlo” tras el robo y permitió su detención. Su testimonio fue clave en el juicio.

El hecho se produjo en mayo, con un hombre de 26 años y un taxista de Neuquén como protagonistas.

Anoel   (26 años) fue condenado por la Cámara Primera en lo Criminal a seis años de prisión por robo calificado, por un hecho ocurrido en mayo de este año. La víctima, no sólo aportó el testimonio clave para que el ladrón fuese condenado, sino que a pesar de una reacción irracional y peligrosa, fue el principal responsable de su detención.
Los jueces Jorge Bosch, Álvaro Meynet y Daniel Drake fallaron por unanimidad al dar por probado que Hormazabal Peralta asaltó al taxista Carlos Urbina, luego de realizar un viaje desde Neuquén hacia Cipolletti, valiéndose de la exhibición de un arma de fuego y un cuchillo para amedrentarlo y quitarle su billetera.
El relato de la víctima y de dos policías que participaron del operativo de detención fueron claves en el debate, además de dinero y un cuchillo secuestrado, que habría sido el utilizado durante el asalto.
Urbina detalló ante los jueces lo sucedido en el auto, cuando fue amenazado y perdió el dinero de la recaudación, pero también lo que sucedió a continuación y lo tuvo como protagonista. Explicó que "estaba tieso" y no opuso resistencia alguna al robo, pero advirtió que cuando estaba por escapar, Hormazabal Peralta gatilló el arma. El tiro no salió, pero el chofer "se puso loco", según relató porque pensó que aparte de robarlo, lo quería matar.
Según el relato brindado al tribunal "dio marcha atrás al auto y lo empezó a seguir", al tiempo que daba aviso por radio de lo sucedido. Narró que el ladrón "se subió a la vereda" y que "lo único que quería era pisarlo". Detalló que tiene siete hijos y pensó qué iba a pasar con ellos si lo mataban, por eso se puso "mal".
 
Persecusión
Urbina persiguió al ladrón por varias cuadras, hasta que un patrullero llegó al lugar y tomó conocimiento del hecho. Ante la voz de alto de los oficiales, el ladrón no opuso resistencia. Luego se hallaron el cuchillo y parte del dinero robado.
Los jueces consideraron que el relato de la víctima fue preciso y creíble, puesto que admitió una conducta que pudo haberlo llevado a ser él quien debiera responder ante la Justicia, de haber tenido otro desenlace el episodio.
Los jueces accedieron al pedido de pena de la Fiscalía al contemplar los agravantes por el uso de armas y la amenaza que se produjo al gatillar. Por eso la pena no es la mínima prevista por el delito, que no tuvo agravantes. A pesar de que Hormazabal Peralta no tenía antecedentes fue condenado a seis años de prisión, más el pago de costas.

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