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Condena de 18 años para Freydoz

El castigo se lo impuso ayer la Cámara Primera de Roca por el crimen de su esposo, Carlos Soria. El fallo fue por mayoría y se puntualizó que deberá cumplir la pena en el hospital de Cipolletti.

La lectura de la sentencia se extendió por varias horas y la parte resolutiva fue transmitida en vivo por medios televisivos nacionales.
 
Susana Freydoz deberá pasar 18 años en prisión por haber matado a su esposo, el gobernador Carlos Soria, con un revólver calibre 38.
El fallo de ayer también ordena la prisión preventiva de la mujer, que deberá, por el momento, cumplir la detención en el actual centro de atención en el que realiza el tratamiento médico.
En tanto, el tribunal indicó que será el juez de Instrucción, que ordenó el tratamiento médico oportunamente, quien determine cómo sigue el mismo.
El fallo de los jueces fue por mayoría con disidencia parcial. En concreto, los jueces Carlos Gauna Kroeger y Fernando Sánchez Freytes coincidieron en la fijación de la pena de 18 años debido a algunas circunstancias extraordinarias de atenuación. Pero fue la jueza María Evelina García la que en un voto más duro, pidió que Freydoz fuera condenada a prisión perpetua, y que debió ser detenida e incomunicada durante todo este tiempo.
Los tres magistrados coincidieron en descartar la emoción violenta y cualquier otra figura de atenuación propuesta por la defensa, a cargo de Alberto Richieri, y es por ese motivo que la condenaron por homicidio calificado por el vínculo agravado por el uso de armas.
Los jueces desestimaron todo tipo de problema mental y psíquico, trastornos, exceso de consumo de alcohol y de fármacos (Alplax), disparo accidental e involuntario y otras situaciones como desencadenantes de la tragedia.
Como coincidieron los jueces en varios pasajes del fallo, la acusada actuó comprendiendo la criminalidad y la dirección de sus actos.
 
"Basta Susana, estás loca"
En cuanto a las circunstancias extraordinarias de atenuación que votaron Gauna Kroeger y Sánchez Freytes, y que permitieron que la máxima pena por ese delito fuera de 18 años, se citó la idea obsesiva de los celos y todo el estado que generó esa situación en la acusada, sumado a las sospechas y a los distintos elementos que, como las peleas reiteradas en el matrimonio, y hasta, como le dijo Freydoz al perito psicológico, el abandono de la terapia con un psicólogo por los planteos de Soria de que tuviera cuidado con lo que le ventilaba al profesional, entre otros hechos.
En esa noche, como dijo Gauna Kroeger en su voto, recordó algunos de los términos que caracterizaron a la disputa conyugal antes del disparo. “Basta Susana, estás loca, me tenés harto; a la mañana agarro las cosas y me voy”, habría sido lo que le dijo Soria a Freydoz, cuando ésta lo incriminó por varias situaciones, entre ellas por no haberla saludado ni brindado con ella sobre el fin de año.
Gauna Kroeger sostuvo, en relación al planteo de inimputabilidad, que no están dadas ninguna de las circunstancias que prevé el marco jurídico para ese tipo de figura legal.
Sánchez Freytes, quien coincidió en el voto por la pena de 18 años, indicó que la circunstancia extraordinaria de atenuantes fue por su estado de alteración por los celos y el dolor.
 
"No sabemos por qué lo mató"
Por su parte, la jueza María Evelina García, quien votó en disidencia, destacó el papel de los testigos y puntualizó que lo hicieron con “mucha prudencia, sutileza y hasta omisión”. Indicó que ese hecho, el de los testigos, amigos y familiares, pueden ser entendido desde la necesidad de preservar cuestiones íntimas y familiares, pero también es cierto –agregó- que la falta de otros elementos no revelados impidió al tribunal conocer más del hecho.
“Susana Freydoz no declaró, no nos habló, no contó nada. No sabemos por qué lo mató (a Carlos Soria), si es que hubo un por qué”, afirmó la magistrada.
También dijo que durante todo el proceso y el juicio sobrevoló la situación de infidelidad, pero que nunca se pudo avanzar sobre ese aspecto. Sólo se pudo conocer de declaraciones del hijo de Soria, Germán, quien expresó que en su momento le preguntó a su padre sobre esa situación y Soria le dijo que “se había mandado una cagada y que lo estaba arreglando”, o el del amigo del matrimonio, el doctor Eduardo Peacock, quien ante el tribunal dio a entender que Soria le había insinuado algo sobre la infidelidad.
En cuanto a las circunstancias de atenuación, fue concreta y desechó cualquiera de esas posibilidades al sostener que no se dieron a su criterio, ninguna de las situaciones que el marco jurídico establece para tales atenuantes.
La lectura del extenso fallo, con los argumentos del conjunto de los integrantes de la Cámara en lo Criminal de General Roca, se extendió hasta cerca de la medianoche y sólo el abogado defensor de Freydoz tuvo un breve contacto con la prensa.
En tanto, la acusada fue trasladada de nuevo al área de Salud Mental del Hospital de Cipolletti, donde permanece desde el pasado 28 de enero.
En el cierre de la audiencia, el Tribunal le aclaró a la condenada que tiene un plazo de 10 días para casar la sentencia.

La jueza García votó en disidencia y consideró que correspondía perpetua

La camarista descartó el presunto estado de locura de Susana Freydoz y cuestionó varias hipótesis planteadas en el debate.
 
La jueza María Evelina García, quien votó en disidencia parcial frente al resto de los magistrados, se inclinó por la prisión perpetua de Susana Freydoz.
Para la jueza, no hubo –como para el resto de los miembros del tribunal- emoción violenta ni situaciones que hayan hecho que, al momento del crimen, Freydoz no haya comprendido la criminalidad del hecho y en tal sentido no dirigir sus actos.
Pero García fue más allá y hasta tuvo algún párrafo en el que dejó entrever la pobreza en la presentación de algunas pruebas y, más aún, en el sostenimiento de algunas hipótesis.
La magistrada arrancó la lectura de su voto argumentando su respeto a “la señora Susana Freydoz”, respeto –dijo- porque ella no está loca.
Inmediatamente indicó que este juicio se inició sobre la base de que Freydoz estaba loca.
“¿Por qué se partió de la locura?”, dijo la jueza y opinó que entonces, todo aquel que comete un delito padece un estado de locura.
Para ella, Soria murió desprevenido, acostado y sostuvo, que no se puede insinuar que alguien que es apuntado con un revólver no pueda defenderse.
Incluso, hasta dudó de los dichos de la hija del matrimonio, María Emilia, dejando la idea de que hasta pudo no haber discusión, pero aclaró que, como lo sostuvo la fiscal, se descartó que el crimen se haya producido con alevosía.

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