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De las 1200 a España con el sueño de "sacar a la familia adelante" siendo un pibito

Cambió de deporte por bullying. El emocionante esfuerzo de su madre y de una familia de conocidos vendedores ambulantes para apuntalarlo. La historia de Thiago, el arquerito que mide 1.94 y va por todo.

No parece de 14. Por su altura y por cómo se expresa, daría la impresión de tener mayor edad. Pero el documento no miente. También debajo de los tres palos muestra, según quienes lo vieron jugar, una seguridad asombrosa para un pibito.

Será que Thiago Mora está decidido a cumplir los dos sueños que persigue: triunfar en el deporte que tanto ama y sacar a su esforzada familia adelante son las ambiciosas metas de este chico de las 1200 Viviendas que por estas horas asume exigentes pruebas en España.

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Surgido en la escuelita Almafuerte, su último paso en formativas en nuestra ciudad se registra en el Club San Martín aunque también se desempeñó en Pillmatun (“donde más crecí como arquero”) y Cipolletti.

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A principios de este año se presentó la posibilidad de asistir a un Campus en el Club Deportivo Mac Allister, en Santa Rosa La Pampa, vinculado a la familia de Alexis, el campeón del mundo con la selección argentina, entidad que está conectada con las principales instituciones del país.

Allí sorprendió a los formadores por su contextura física y condiciones y se extendió la estadía. En ese contexto, se da esta gira por España que realiza cada año la institución que fundó el Colorado -ex defensor de Boca- y los amistosos ante equipos de la talla del mismísimo Real Madrid y Getafe a la vez sirven a modo de prueba para los precoces talentos.

Claro que para que esta oportunidad única sea posible hay detrás un esfuerzo enorme y emocionante de su madre y toda su familia de conocidos y estimados vendedores ambulantes que ya repasaremos más adelante.

“Quiero jugar en la selección argentina y en Europa”

“Vine a La Pampa a un Campus en enero. Mi mamá se las arregló para pagarme todo sabiendo que hay formadores profesionales. Te van viendo y se dan cuenta si tenés potencial AFA o no. Equipos como River, Boca, Tucumán, Talleres se fijan mucho en nosotros. El último día pedí una devolución y me dijeron que les gustaba mi físico, como atajaba y querían que me quedara. Ya habían venido mi tío y mi cuñado a buscarme y mi vieja no lo podía creer pero fue pasando el tiempo y acá estoy”, explica su increíble aventura Thiago a LM Cipolletti desde el Viejo Continente.

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“En el medio nos dijeron que estaba la chance de este viaje. Al principio no quería hacerle gastar más plata a mi mamá, que cada centavo cuesta conseguir, y ella prefirió que lo haga. Yo pensé que era viajar, jugar y pasear pero nos dijeron que iban a estar viendo ojeadores de los clubes de acá… Entonces, me estuve preparando 3 meses con el mejor entrenador de La Pampa, Mario. Cambió mi mentalidad, mi físico… No la quiero desaprovechar”, amplía, consciente de la posibilidad que se presenta, antes de medirse con el Merengue.

“Es una experiencia que no se olvida nunca más. Todos los chicos vinieron con hambre de gloria, queremos responder al enorme esfuerzo que hicieron nuestros padres”, reflexiona con una madurez sorprendente.

“Es una locura todo esto. El Madrid juega a puro toque pero no le tenemos miedo”, advierte en la previa del choque más motivante que está por disputar.

A la hora de fijarse objetivos a largo plazo, no se anda con chiquitas: “Mi sueño es llegar al fútbol de AFA, que me llamé el seleccionado nacional sub 15 y luego jugar en Europa, desde chico los tuve planeados”.

Respecto a sus características físicas y a su juego específica: “Mido 1,94, peso 82 kilos, mi pierna hábil es la izquierda y mi mayor fuentes es ser bueno con el juego de pie y en los mano a mano”, enumera sus virtudes.

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“Me quería quedar en Cipolletti”

Si bien los otros chicos que se encuentran en su misma situación en la academia pampeana lo ayudaron, la adaptación no resultó tan sencilla. Imposible no extrañar el pago, su gente y en especial a su adorable mamá...

“Las primeras semanas no me costó mucho gracias a los compañeros. Después empecé a extrañar, cuando iba de visita me quería quedar más días en Cipolletti pero el club me pedía que vuelva. La que la pasó mal fue mi mamá que no estaba acostumbrada a mi ausencia, ella me llevó a todos lados siempre”, destaca a su ídola.

“También le agradezco a mi hermana, a mi tía Vero. Fue como una segunda madre, volvía de entrenar a su casa porque mi mamá me llevaba a la escuela a la mañana y ya no la veía hasta las 12 de la noche porque trabaja todo el día. Y Vero me tenía preparada la comida calentita, todo, una genia”, destaca este arquero que tiene buena memoria y agradece a los que le tendieron una mano…

“No tenía los mejores botines y se burlaban…”

“Vengo de una familia de mucho laburo. Vendían medias, claveles, para traer un plato de comida a casa, donde estaba mi abuela que lamentablemente falleció ahora. Mi mamá se rompió el lomo para que yo tenga botines, mis guantes. Mi hermana también, desde los 10 años empezó a laburar: vendía frutillas, medias, ayudaba a mi mamá. Mis tíos Gustavo y Vero lo mismo. A veces no tenía los mejores botines, no era lo más lindo, pero ellos me enseñaron a que si me decían algo los demás, como me pasó alguna vez cuando jugaba al rugby en Marabunta y se burlaban, que agachara la cabeza y no responda. Así dejé y empecé a jugar al fútbol en la escuelita Almafuerte, donde me trataron bárbaro. Gracias a Dios hoy mi mamá está laburando debajo de un techo”, celebra este lungo que apunta bien alto. Y ojalá la vida y el fútbol lo recompensen.

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El orgullo de la hermana

“Somos una familia muy unida. Mis tíos, mi mamá, mis primas y primos, siempre juntos. Esto es un esfuerzo de todos para poder pagarle las cosas a Thiago. Confiamos en que le va a ir bien, por su altura, su seguridad. Mi mamá Mónica nos crió a los dos, es una persona muy trabajadora, hizo un esfuerzo enorme para que mi hermanito esté viviendo esta experiencia. Ella fue a despedirlo antes del viaje. Es chiquito, lo extrañamos, pero él tiene una meta y dijo que la iba a cumplir por él y para sacar a la familia adelante. Somos gente muy humilde, nos conocen todos. Hoy gracias a Dios tenemos un pequeño comercio, una vinoteca en el barrio, pero toda la vida trabajamos en la calle vendiendo cosas. Ojalá Dios ayude a Thiago, se lo re merece y estamos orgullosos de él”.

(Lilen Zalazar, hermana por parte de madre)

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